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El primero ministro del RU está acabando con el crecimiento económico

El primer ministro Starmer prometió «asegurar el mayor crecimiento sostenido entre las naciones del G7» antes de las elecciones generales del año pasado. Sin embargo, bajo el nuevo gobierno, la economía británica sigue luchando por crecer. El crecimiento del PIB fue positivo en el primer semestre de 2024, pero se estancó en el segundo. El tercer trimestre de 2024 experimentó un crecimiento del 0,0 por ciento en comparación con el trimestre anterior, aunque se preveía que rondara al menos el 0,1 por ciento. El sector servicios del RU registró un descenso del 0,1 por ciento, y el sector financiero y de seguros, que constituye el 8 por ciento del PIB británico, sufrió una reducción de la actividad del 0,6 por ciento.

Esto es digno de mención porque el sector financiero del RU ha sido una de las ventajas comparativas del país desde finales de los años ochenta. Aunque la inversión empresarial aumentó un 1,9% en el tercer trimestre, el incremento se vio parcialmente compensado por un descenso del 0,6% en la formación bruta de capital, que es un indicador trascendental para el clima económico general y los incentivos a la expansión empresarial.

Starmer y la canciller Rachel Reeves dijeron que los retos económicos que heredaron de la pandemia, el Brexit y la invasión rusa de Ucrania les habían puesto en una situación difícil para cumplir sus promesas de crecimiento. Sin embargo, el sector de la construcción creció un 0,7 por ciento en el tercer trimestre de 2024, y el gobierno ha prometido recientemente reformas como la eliminación de algunas restricciones al cinturón verde y la reducción de la influencia de los NIMBY (Not in My Backyard, «no en mi patio trasero»), que se oponen tradicionalmente a las urbanizaciones y a alterar la planificación urbana. La reforma puede facilitar la construcción de viviendas, lo que conllevaría un mayor crecimiento de la construcción (entre otras cosas). La decisión llega con retraso, pero más vale tarde que nunca.

Gran Bretaña está aún lejos de lo que puede describirse como un clima de crecimiento adecuado. Por lo que nos dice la teoría económica, el crecimiento económico no es un fenómeno ejecutado por el gobierno. Las medidas gubernamentales pueden potencialmente ayudar o dificultar el crecimiento, pero en general, el crecimiento es un fenómeno de múltiples factores dirigido y realizado por individuos. Por un lado, la seguridad de los derechos de propiedad privada. Esto anima a empresarios e inversores a emprender una actividad económica legal y a querer invertir fondos en sectores que evalúan como económicamente lo más atractivos y rentables posible. Esto puede hacerse sin tanto temor a la intervención del gobierno o a la interferencia de fuerzas políticas. La intervención gubernamental a menudo se produce en forma de exceso de regulación, elevados tipos impositivos y/o medidas «verdes» que aumentan los costes energéticos y suponen una carga financiera para las empresas, lo que provoca un aumento del coste del capital y acaba con escasos o nulos incentivos para invertir, especialmente en nuevas empresas.

El segundo factor es un mercado de bienes y servicios adecuado, regido por la oferta y la demanda, en el que el mecanismo de precios señala a los empresarios y propietarios de capital lo que quieren los consumidores y lo que costaría satisfacer esa demanda. Esto permite que el cálculo económico mida el riesgo de formar o utilizar capital, emplear mano de obra, comprar equipos e insumos de producción y esperar recompensas después de poner en marcha la empresa.

El tercer factor es un mercado financiero desarrollado, que proporcione préstamos a los prestatarios. Un sistema bancario bien regulado por las fuerzas del mercado (en lugar de excesivamente regulado) con garantía de compromiso con los contratos y tipos de interés competitivos atractivos tanto para los prestamistas como para los prestatarios.

Es necesario evaluar la posición del RU con respecto a estos factores para decidir si la afirmación del Gobierno sobre la prioridad del crecimiento puede tomarse en serio.

El RU ha tenido una reputación destacada en la preservación de los derechos de propiedad desde su historia moderna, muy probablemente porque fue uno de los países en los que comenzó el Siglo de las Luces y dio a luz las virtudes de una sociedad liberal basada en los derechos naturales, de los que la propiedad es uno de los derechos centrales. Sin embargo, según el índice de libertad económica 2024 de la Fundación Heritage —que consta de 12 indicadores de libertad en una escala de 0 a 100— la puntuación de los derechos de propiedad del Reino Unido en 2024 ha descendido ligeramente a 94,6 sobre 100 desde 95,1 en 2023, lo cual no es demasiado preocupante, pero aun así merece la pena preguntarse por qué.

La puntuación de la presión fiscal del RU fue de 65,4 durante dos años sucesivos, 2021 y 2022, pero descendió a 62,3 en 2024, lo que significa que tanto las empresas como los particulares están sometidos a mayores cargas fiscales que afectarán negativamente a la inversión y al desarrollo empresarial. Aunque el país se encuentra en mejor situación en lo que respecta a la presión fiscal que algunos de sus homólogos europeos como Francia y Alemania, otras naciones europeas como Irlanda (78 sobre 100), Islandia (73,6 sobre 100) y Suiza (70,4 sobre 100), obtienen mejores resultados en este sentido.

El indicador de gasto gubernamental, que es una medida del tamaño del gobierno, fue de 34,3 en 2024, una caída desde el 41,9 del año pasado que refleja un aumento general del gasto gubernamental como porcentaje del PIB. En igualdad de condiciones, cuanto mayor sea el gobierno y sus costes, menos recursos quedarán para la actividad económica privada, ya que el gobierno pedirá más prestado para financiar sus programas de gasto y déficits presupuestarios, dejando a las empresas con menos capital para el crecimiento.

La libertad de empresa y la libertad laboral son dos indicadores que muestran tendencias positivas desde hace un par de años: la primera es de 82,7 y la segunda de 63,2 en 2024, frente a 79,1 y 62,2 respectivamente en 2023. Sin embargo, las noticias que llegan de empresas y posibles inversores para alimentar el mercado no parecen ser optimistas. Según el Telegraph, «más de 6.000 millonarios huirán de Gran Bretaña a la Unión Europea a finales de diciembre para evitar un atraco fiscal laborista...» Investment Migration Insider —otro observador del clima empresarial británico— informó de que el «RU perderá 10.800 millonarios en 2024», ¡lo que significa un millonario cada 45 minutos! Evidentemente, se trata de una tendencia preocupante y de una mala noticia para el clima empresarial del RU en particular y para su crecimiento económico en general.

Si el RU quiere alcanzar el crecimiento económico y niveles de vida más altos —como afirma ser la primera prioridad del gobierno— necesita aumentos significativos de puntuación en los indicadores de libertad económica que conduzcan a un entorno lo suficientemente atractivo para las personas dispuestas a satisfacer las necesidades de sus semejantes mediante el emprendimiento y la inversión.

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